Hay quien dirá que España es un país cainita, de envidiosos, de corruptelas, de pícaros (hasta tenemos todo un género literario sobre el tema de la picaresca ya en el siglo XVI) y de embaucadores.
Pues yo no lo creo, por lo menos no todo. España y mi tierra chica (Menorca) es más, mucho más, que eso.
Pienso que España es un país acogedor, alegre, trabajador, hospitalario y ,sobre todo, solidario.
Por poner unos ejemplos, como muchos sabéis España es líder en donación de órganos (por millón de habitantes), es uno de los países con más voluntariado social por detrás de EEUU, Nueva Zelanda y Australia (países donde se fomenta muchísimo, casi desde la infancia), y no estamos precisamente a la cola en donantes de sangre.
La tremenda ola de solidaridad que ha acudido a Valencia y que ha colaborado con ella de todas las formas posibles es impresionante. Han recibido ayuda de, literalmente, toda España. Y esto es solo una muestra más de la ideosincrácia de nuestro pais.
En otro orden de cosas, en mi país a muchos nos pone de mal humor cosas como la política. Una política que nos separa y que nos divide, en definitiva, una política de “perfil bajo”. En mi pequeño entorno social hay poca diversidad, casi todos piensan igual. Pero yo no me conformo, intento mirar más allá pero tampoco encuentro nada que no sea más odio para el que no piensa igual que uno mismo. Evidentemente soy un demócrata convencido pero este tema tiene tela.
A pesar de ello, hace unos meses apareció un programa en RTVE que trataba de averiguar cuál fue el español o española más relevante de la Historia de España. Había reyes, artistas, deportistas, científicos etc… Personalmente hubiese elegido a Marco Ulpio Trajano por su influencia en el mundo de la época, pero por su importancia concreta en España creo que la otra buena elección hubiese sido la de Isabel la Católica (pero es cierto que yo tengo debilidad por los líderes históricos). De todos modos me encanta que el preferido por los españoles sea un científico, nada menos que Don Santiago Ramon y Cajal.
A todo esto se ha de añadir que tenemos una Historia milenaria apabullante. Desde la unidad de Hispania proporcionada por el imperio romano, pasando por la reunificación de España con los Reyes Católicos, el surgir del “Imperio donde no se pone el sol” con Felipe II, las reformas de Carlos III influenciadas por la Ilustración, la “lucha contra el francés” durante las guerras napoleónicas o, mucho más reciente, la ejemplar Transición desde la dictadura hasta nuestra democracia.
No me extiendo más. Pienso que en realidad tenemos más cosas que nos unen que las que nos dividen, aunque no lo parezca. Somos diversos pero unidos somos invencibles. Amo a mi país. Viva España.