Aviso a navegantes
La siguiente narración pretendo que sea una muestra objetiva sobre algunos hechos que me han ocurrido casi desde siempre. La relación de éstos con algo que, si queréis, podrÃa definirse como “sobrenatural†es algo que dejo al gusto de cada cual, porque lo que único cierto y objetivo es que estoy loco…
En fin, ahà voy…
Uno de los primeros sÃntomas que recuerdo (sobre lo que más tarde darÃa lugar a un desequilibrio emocional que hoy en dÃa aún arrastro) ocurrió cuando yo debÃa de tener alrededor de seis o siete años. Recuerdo que era de noche y que estábamos mi hermano gemelo y yo acostados en nuestra habitación con las luces apagadas aunque con una luz tenue procedente del pasillo encendida, porque a Juan y a mà nos asustaba la oscuridad…
Recuerdo aquello perfectamente. Me desperté en mitad de la noche y podÃa ver a una imagen de un niño rezando justo al lado de mi cama. Era una imagen difusa de un color azul brillante. Me desperté asustado llamando a gritos a mi madre. Cuando mis padres entraron en la habitación y me cogieron en brazos pensando que era una pesadilla yo les decÃa que aún veÃa al niño, que la figura estaba ahà y que la podÃa ver incluso con las luces de mi habitación encendidas.¿Alucinaciones a los 6 años?
Puede ser.
Recuerdo otros episodios en mi infancia mas tierna que, que aunque imagino que están envueltos de el mundo fantástico que desde niños, creamos y vamos olvidando y adentrándonos en la madurez (bueno, yo solo lo olvido a ratos :.)). Uno de ellos fue una experiencia bastante extraña.
Estaba yo con mi bicicleta volviendo de casa de unos amigos que vivÃan cerca de nuestra casita de campo,en Menorca, cuando al pasar por una “tanca†me dà cuenta de que habÃa un montón de paja seca que se elevaba desde el suelo en todas direcciones. Hacia viento y el payés hacÃa poco tiempo que habÃa pasado el tractor para embalar y compactar la paja convirtiéndola en unos rectángulos bastante voluminosos de hierba seca. Pero el caso es que ahà estaba yo en medio de toda esa hierba voladora que me rodeaba . Seguramente eran los restos que, por algún motivo, el tractor no pudo procesar y que se dispersaban bailando al ritmo del viento. No me asusté aunque me pareció raro y nunca más volvió a pasar aquello a pesar de que las mismas condiciones se repitieron muchÃsimas veces.
¿Imaginación infantil exagerada?
¿Una alucinación?
Puede ser.
Mas tarde, con unos doce o trece años ya cumplidos, tuvo lugar un suceso aún mas raro (y mas objetivo, si cabe).
Por aquel entonces se puso de moda en el colegio algo que se llamaba “La ouija†. Aquello era simplemente en la mayorÃa de casos una hoja de papel (preferiblemente de cartulina) en la que escribÃamos un alfabeto (y no recuerdo qué más) con el fin de “entablar contacto con los espÃritusâ€.
Todos querÃamos acojonar al resto de los participantes en “la sesión†asà que imaginaos la seriedad del asunto. Pero ocurrió algo inesperado. Dos compañeros recién llegados de Mallorca participaron en muchÃsimas de estas tontadas pero, un dÃa se fueron llorando del juego rogando que rompiéramos el papel con el que habÃamos jugado, que “algo muy malo nos va a pasarâ€. Nos explicaron entonces a mi hermano y a mà que, a consecuencia de una “sesión de ouija†,habÃan abusado sexualmente de uno de ellos…
Su madre “echaba las cartas†y creo que ese hecho explica en parte su reacción. ¿Pero porqué aquella vez se acojonaron y no en las otras? Seguramente se lo tomaban demasiado en serio pero os aseguro que mi intención no era causar esa reacción. Yo solo queria adrenalina.
Y por último os puedo contaré algo que me pasa muy a menudo.
Esté en casa, o en algún centro comercial, en casa de mi hermano…¡¡¡siempre se caen cosas!!
Por ejemplo una botella de agua en casa, unas pelÃculas de la sección de cine del Fnac donde no hay nadie, se caen libros de la estanterÃa de mi cuarto….
Me voy a dormir
Vuestro amigo gafado
Pablo
PD: pablomir.net
      
